El mal de altura en un trek
El mal de altura es el problema de salud más frecuente en los treks de altura, y el más fácil de prevenir. Así empieza, estas son las señales que obligan a bajar y así le das a tu cuerpo tiempo para adaptarse.
Esta guía es información general, no consejo médico. Consulta a un médico o a una consulta de medicina del viajero antes de un trek de altura y, en la montaña, sigue las indicaciones de tu guía y busca ayuda médica si los síntomas son graves.
Qué es el mal de altura
El mal de altura, o mal agudo de montaña, aparece cuando subes más rápido de lo que tu cuerpo puede adaptarse al aire menos denso. Cualquiera que duerma por encima de unos 2.500 m sin aclimatarse corre riesgo, a veces incluso más abajo.
La forma física no te protege: el entrenamiento no cambia el riesgo y los niños son tan propensos como los adultos. La mejor pista es cómo reaccionaste antes a una altitud parecida.
Los síntomas
El dolor de cabeza es la señal principal, normalmente con al menos una de estas:
- falta de apetito, náuseas o vómitos
- mareo
- cansancio fuera de lo normal
- dificultad para dormir
Los síntomas suelen empezar unas horas después de llegar a una nueva altitud, a menudo durante o después de la primera noche. Si no subes más, suelen mejorar en uno a tres días.
Señales de alarma que obligan a bajar ya
El mal de altura puede derivar en dos cuadros poco frecuentes pero mortales: edema cerebral (HACE) o edema pulmonar (HAPE). Atento a:
- confusión, comportamiento extraño o somnolencia inusual
- pérdida de equilibrio o tropiezos, como si la persona estuviera ebria
- falta de aire en reposo
- tos con esputo espumoso o con sangre
- labios o piel azulados o grisáceos
Cualquiera de estas señales es una urgencia. Baja de inmediato si es seguro, acompañado, y busca ayuda médica. El oxígeno ayuda si el equipo lo lleva. Nunca dejes sola a una persona con estas señales.
Si te encuentras mal en altura
- Avisa a tu guía y a tu grupo. Ocultar los síntomas es lo que convierte un caso leve en grave.
- No subas más hasta que desaparezcan los síntomas. Descansa a la misma altitud.
- Si empeoras, o no mejoras en un día, baja. Descender entre 300 m y 1.000 m suele aliviar rápido.
- Los analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno, o un antiemético, pueden aliviar los síntomas leves. No tratan la causa, así que no los uses para seguir subiendo.
Cómo aclimatarse
- Sube despacio. Por encima de 3.000 m, no duermas más de 500 m por encima de la noche anterior.
- Prevé una noche extra a la misma altitud por cada 1.000 m de subida, o cada tres o cuatro días.
- Evita pasar en un solo día de menos de 1.200 m a dormir por encima de 2.750 m. Unas noches a altitud moderada antes de subir más ayudan mucho.
- Tómatelo con calma los dos primeros días, bebe suficiente agua y evita el alcohol y los somníferos, sobre todo al principio.
- «Sube alto, duerme bajo»: caminar hacia arriba durante el día y dormir más abajo ayuda a tu cuerpo a adaptarse.
Elegir la ruta y qué preguntar a tu operador
En un trek, el itinerario hace casi todo el trabajo. Los itinerarios largos añaden noches a altitudes intermedias y dan tiempo a tu cuerpo. En el Kilimanjaro, por ejemplo, las rutas van de 5–9 días, y las más cortas suben rápido.
Antes de reservar, pregunta al operador:
- cuánto más alto duermes cada noche y dónde están los días de descanso
- si los guías saben reconocer el mal de altura y revisan a los senderistas cada día
- si el equipo lleva oxígeno y un pulsioxímetro
- qué pasa si alguien tiene que bajar: quién le acompaña y cómo funciona la evacuación
Antes de salir
- Pide cita con un médico o una consulta de medicina del viajero unas semanas antes. A algunos senderistas se les receta un medicamento preventivo, sobre todo si ya tuvieron mal de altura o si van a subir rápido. Solo un médico puede decir si te conviene.
- Consulta antes a un médico si tienes una enfermedad cardíaca o pulmonar, diabetes, apnea del sueño, anemia falciforme o rasgo falciforme, o si estás embarazada.
- Si piensas caminar en ayunas, por ejemplo durante el Ramadán, coméntalo con tu médico antes de salir: muchas horas sin agua suponen un esfuerzo extra en altura.
- Comprueba que tu seguro de viaje cubre el trekking hasta el punto más alto de tu ruta, incluido el rescate en helicóptero.